Wednesday, October 7, 2026

Colombia - ¡No dejemos de luchar por Palestina!


¡No dejemos de luchar por Palestina! 1

 

 

 

 

 

 

 

 

La imagen que nos llega desde Palestina no es la de un aniquilamiento distante, que ocurre en los límites de Gaza o Cisjordania, puesto que, la distancia geográfica no es una distancia política, la violencia que impacta los territorios palestinos ocupados hoy lo hace con mayor fuerza a Colombia, recordemos que, el actual gobierno, lacayo del capital financiero gringo y sionista ha reestablecido relaciones diplomáticas con los invasores sionistas en agosto del presente año (2026) posesionando a Tania Gilinski como embajadora de Colombia ante el ente genocida conocido como Israel.

De este modo, el nuevo gobierno, encabezado por distintas personalidades afines a los intereses del sionismo, reactivó los vínculos militares y profundizó la cooperación en materia de inteligencia y operaciones de seguridad, bajo la consigna de combatir el crimen transnacional. Para el Estado sionista, esta política también implica perseguir y atacar a quienes identifica como adversarios de sus intereses. Un ejemplo de lo que nos puede esperar pudo observarse durante el terremoto en Colombia, cuando se produjeron agresiones contra voluntarios que participaban en las labores de rescate y que cuestionaban que la tragedia fuera utilizada como un espectáculo destinado a mejorar la imagen genocida de Israel.

Por eso, Palestina no debería ser reducida a una causa humanitaria que observamos desde nuestros celulares. Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, la situación política nos obliga a preguntarnos qué posición asumimos frente a la guerra, la ocupación, el desplazamiento y las relaciones internacionales que hacen posible que determinadas formas de exterminio puedan prolongarse durante años. La solidaridad internacionalista pierde sentido cuando se limita a una publicación en redes sociales o a una consigna ocasional.

En ese sentido las próximas movilizaciones son mucho más que una cita en nuestro calendario. Marchar, participar de una jornada de protesta o respaldar una huelga significa ocupar colectivamente el espacio público, visibilizando lo que otros se esfuerzan en ocultar, demostrando que Palestina no está sola, y que su lucha, complementa la nuestra. Pero tampoco deberíamos engañarnos, una movilización aislada no transforma por sí misma las relaciones que sostienen un conflicto de esta magnitud, pues el músculo financiero que le prolonga aún cuenta con gran estabilidad, por lo que este desafío consiste en convertir la solidaridad en organización permanente, en una acción colectiva disruptiva y revolucionaria sostenida en el tiempo, golpeando la economía para la guerra del Estado genocida y sionista de Israel.

Nuestra solidaridad no puede terminar acomodándose a los límites de lo políticamente permitido, si apenas termine la marcha pensamos que cumplimos, la libertad de Palestina se convierte en una consigna vacía y ocasional, nuestras acciones deben tener consecuencias prácticas, de lo contrario corremos el riesgo de no ser más que un performance de protesta.

Ser radical frente a lo que ocurre en Palestina no debería significar simplemente gritar más fuerte, sino ir a la raíz del problema, atacando el capital financiero que prolonga el derramamiento de sangre inocente. Es preguntarnos por las estructuras políticas, económicas y militares que permiten que la violencia continúe; discutir cómo atacarlas y destruirlas a través de la construcción espacios de solidaridad permanente para vincular la causa palestina con las luchas de quienes, en nuestros propios territorios, enfrentamos despojo, explotación, racismo y violencia.

Por eso salir a la calle importa, impulsar la huelga importa, organizarse importa. Pero también importa qué hacemos después. Palestina no necesita únicamente espectadores indignados, necesita una solidaridad capaz de convertirse en conciencia, organización y acción revolucionaria sostenida.

Que las próximas movilizaciones no sean el final de nuestra solidaridad con Palestina, sino un punto de partida.


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