revolucion obrera

La sociedad colombiana se ha manifestado frente al terremoto ocurrido el 10 de agosto. Ante la magnitud de la tragedia, cuyas cifras recientes hablan de 15 departamentos afectados, 120 671 familias perjudicadas, 287 personas muertas, 4 147 heridas y 194 desaparecidas, es imposible permanecer indiferentes.
Pero no es igual la forma en que actúan las distintas clases sociales que componen este país.
Desde el primer día de la tragedia, el pueblo ha dado ejemplo de entrega y solidaridad absoluta. Lastimosamente, no se cuenta con una cifra exacta de la ayuda humanitaria que se ha entregado, pero, según los informes de algunos de los lugares afectados, la cantidad de alimentos recibidos ha sido tal que incluso se ha tenido que invitar a realizar aportes de otro tipo. Se sabe, por ejemplo, que en tiempo récord, apenas dos días, se enviaron 23 camiones de ayuda desde Cali hacia Buenaventura.
A esto se suma la solidaridad directa como levantar escombros, auxiliar a los heridos, ayudar a quienes quedaron en la calle porque sus viviendas colapsaron o resultaron gravemente afectadas. A través de las redes sociales se han conocido diferentes puntos de acopio, así como la presencia de voluntarios en los lugares establecidos por las instituciones del Estado. También hay grupos organizados para recolectar alimentos para mascotas, psicólogos que trabajan en la recuperación de recuerdos y profesionales de la salud que se desplazaron hacia hospitales gravemente afectados, como el Hospital Universitario del Valle.


Comrade Charu Majumdar stands as one of
the greatest communist leaders of the world. At a time when revisionism
had reduced the communist movement in India to class collaboration, he
fearlessly upheld Marxism-Leninism-Maoism, and rekindled the path of
people’s war through the thunder of Naxalbari. He taught us that
revolution cannot be begged from the exploiting classes, nor won through
elections, but must be seized by the armed masses under the leadership
of a genuine communist party. His relentless struggle against
opportunism, his insistence on ideological purity, and his unwavering
confidence in the revolutionary potential of the poorest peasants
continue to illuminate the path of revolution in India. Though the
reactionary Indian state captured and murdered him in their custody,
they could never bury his politics. His blood nourished the
revolutionary movement, and his legacy lives on in every struggle that
dares to challenge imperialism, feudalism, and comprador bureaucratic
capitalism. To honour the martyrdom of Comrade Charu Majumdar is not to
worship an individual but to carry forward the revolutionary line for
which he lived, fought and gave his life.