A propósito del Encuentro del 11 y 12 de septiembre
- Revolución Obrera
El 20 de agosto fue convocado el Encuentro por la defensa de la vida, la dignidad, la democracia, la paz, la soberanía y las reformas sociales, por las organizaciones y movimientos: Comando Nacional Unitario, Asamblea Nacional Popular, FECODE, Movimiento Político Pacto Histórico, Alianza por la Vida.
Tal encuentro se propone según los convocantes «acordar propuestas de articulación y unidad en perspectiva de un amplio frente social y político, y una agenda unitaria estratégica democrática, progresista y de transformaciones estructurales, en la perspectiva de la construcción de poder popular, con acciones de oposición y desobediencia civil, capaz de resistir y derrotar la instauración del fascismo y que además nos permita fortalecer la construcción de una alternativa política para ganar las elecciones en 2027 y 2030».
Esto dentro de su lógica de sostener «una confrontación abierta a las políticas regresivas, con acciones de desobediencia civil, oposición y de movilización política y social en las calles».
La convocatoria ha generado expectativa entre los trabajadores y sectores populares por cuanto la inmensa mayoría de los trabajadores del campo y la ciudad, los colectivos juveniles, los estudiantes, las organizaciones de mujeres… saben que se necesita enfrentar al gobierno reaccionario desde el principio mismo para frenar sus perversas intensiones de recortar derechos adquiridos con la lucha, como ya lo ha empezado a hacer con la derogación de 11 Circulares del Ministerio de Trabajo, los anuncios de entregar la educación a los capitalistas privados, y revertir la conquista del derecho al aborto entre otros tantos.
Sin embargo, existe desconfianza por parte de los trabajadores frente a los dirigentes de las centrales sindicales por sus traiciones históricas, como también de varios de los movimientos convocantes por su compromiso con politiqueros corruptos que solo buscan privilegios personales.
Igualmente, a gran parte de los compañeros no les suena lo de la tal «desobediencia civil pacífica» porque entienden que los derechos se conquistan con la movilización y el bloqueo, con el paro; es decir, así los convocantes hablen de «confrontación abierta» todos ya conocen que solo convocan a los ya clásicos desfiles por el centro de las ciudades; pero lo que sí es completamente claro y seguro es que están interesados en la campaña electorera del año entrante y del 2030.
Además de lo anterior, los compañeros cuestionan el método antidemocrático ya conocido de no permitirle a los asistentes decidir nada realmente, porque ya todo viene resuelto desde arriba y este evento no es algo distinto, ni siquiera se permite elegir la mesa directiva del evento, mucho menos decidir el orden del día y, por tanto, el trabajo de comisiones es una mera formalidad porque las conclusiones y hasta la declaración política ya fueron aprobadas de antemano y de espaldas al Encuentro.
El proletariado revolucionario comparte y respalda las apreciaciones críticas de los trabajadores y por eso invita a los luchadores, que piensan participar en el Encuentro Nacional del 11 y 12 de septiembre, a exigir que se adopte el método de la democracia directa porque los participantes en el Encuentro tienen derecho a decidirlo todo.
En cuanto a las exigencias y programa de lucha, el proletariado revolucionario les propone levantar en alto las verdaderas banderas que corresponden a las reivindicaciones del gran levantamiento popular y que el gobierno de Gustavo Petro no llevó a cabo, a la cuales se deben agregar las causadas por el terremoto del 10 de agosto y las que imponen los incendios forestales.
Les propone a los delegados al Encuentro Nacional aprobar impulsar las Asambleas Populares de abajo hacia arriba para actualizar las exigencias populares y determinar desde allí las tareas de lucha para alcanzarlas y como parte de la preparación de un gran Paro Nacional Indefinido.
Las Asambleas Populares y los encuentros deben convertirse en instrumentos para organizar la lucha común de todo el pueblo trabajador contra los enemigos comunes los ricos explotadores (burgueses y terratenientes) y sus socios imperialistas, representados en el Estado y el gobierno.
Enfrentar de verdad a los enemigos del pueblo trabajador y confrontar abiertamente las políticas regresivas del Abelardo de la Espriella, exige la más amplia unidad del pueblo y la más firme voluntad de lucha, por ello no se debe poner como condición participar en la próxima farsa electoral, el pueblo no puede dividirse por las intrigas y aspiraciones de los grupos y partidos políticos.
El proletariado revolucionario apoyará y marchará en la primera línea en el impulso, preparación y organización de los Encuentros y las Asambleas Populares para que sea desde allí donde se resuelva cómo conquistar las reivindicaciones populares o atender los problemas del pueblo trabajador; porque ellos demostraron en el 2019 y especialmente en el 2021 que son las formas adecuadas para el ejercicio de la democracia directa del pueblo y los embriones del verdadero Poder Popular, en oposición a la falsa y mutilada democracia de los ricos y al poder de los explotadores.
¡Impulsar los Encuentros y las Asambleas Populares!
¡Ni el Estado, ni los politiqueros, solo el pueblo salva al pueblo!Comité Ejecutivo – Unión Obrera Comunista (mlm)
El 20 de agosto fue convocado el Encuentro por la defensa de la vida, la dignidad, la democracia, la paz, la soberanía y las reformas sociales, por las organizaciones y movimientos: Comando Nacional Unitario, Asamblea Nacional Popular, FECODE, Movimiento Político Pacto Histórico, Alianza por la Vida.
Tal encuentro se propone según los convocantes «acordar propuestas de articulación y unidad en perspectiva de un amplio frente social y político, y una agenda unitaria estratégica democrática, progresista y de transformaciones estructurales, en la perspectiva de la construcción de poder popular, con acciones de oposición y desobediencia civil, capaz de resistir y derrotar la instauración del fascismo y que además nos permita fortalecer la construcción de una alternativa política para ganar las elecciones en 2027 y 2030».
Esto dentro de su lógica de sostener «una confrontación abierta a las políticas regresivas, con acciones de desobediencia civil, oposición y de movilización política y social en las calles».
La convocatoria ha generado expectativa entre los trabajadores y sectores populares por cuanto la inmensa mayoría de los trabajadores del campo y la ciudad, los colectivos juveniles, los estudiantes, las organizaciones de mujeres… saben que se necesita enfrentar al gobierno reaccionario desde el principio mismo para frenar sus perversas intensiones de recortar derechos adquiridos con la lucha, como ya lo ha empezado a hacer con la derogación de 11 Circulares del Ministerio de Trabajo, los anuncios de entregar la educación a los capitalistas privados, y revertir la conquista del derecho al aborto entre otros tantos.
Sin embargo, existe desconfianza por parte de los trabajadores frente a los dirigentes de las centrales sindicales por sus traiciones históricas, como también de varios de los movimientos convocantes por su compromiso con politiqueros corruptos que solo buscan privilegios personales.
Igualmente, a gran parte de los compañeros no les suena lo de la tal «desobediencia civil pacífica» porque entienden que los derechos se conquistan con la movilización y el bloqueo, con el paro; es decir, así los convocantes hablen de «confrontación abierta» todos ya conocen que solo convocan a los ya clásicos desfiles por el centro de las ciudades; pero lo que sí es completamente claro y seguro es que están interesados en la campaña electorera del año entrante y del 2030.
Además de lo anterior, los compañeros cuestionan el método antidemocrático ya conocido de no permitirle a los asistentes decidir nada realmente, porque ya todo viene resuelto desde arriba y este evento no es algo distinto, ni siquiera se permite elegir la mesa directiva del evento, mucho menos decidir el orden del día y, por tanto, el trabajo de comisiones es una mera formalidad porque las conclusiones y hasta la declaración política ya fueron aprobadas de antemano y de espaldas al Encuentro.
El proletariado revolucionario comparte y respalda las apreciaciones críticas de los trabajadores y por eso invita a los luchadores, que piensan participar en el Encuentro Nacional del 11 y 12 de septiembre, a exigir que se adopte el método de la democracia directa porque los participantes en el Encuentro tienen derecho a decidirlo todo.
En cuanto a las exigencias y programa de lucha, el proletariado revolucionario les propone levantar en alto las verdaderas banderas que corresponden a las reivindicaciones del gran levantamiento popular y que el gobierno de Gustavo Petro no llevó a cabo, a la cuales se deben agregar las causadas por el terremoto del 10 de agosto y las que imponen los incendios forestales.
Les propone a los delegados al Encuentro Nacional aprobar impulsar las Asambleas Populares de abajo hacia arriba para actualizar las exigencias populares y determinar desde allí las tareas de lucha para alcanzarlas y como parte de la preparación de un gran Paro Nacional Indefinido.
Las Asambleas Populares y los encuentros deben convertirse en instrumentos para organizar la lucha común de todo el pueblo trabajador contra los enemigos comunes los ricos explotadores (burgueses y terratenientes) y sus socios imperialistas, representados en el Estado y el gobierno.
Enfrentar de verdad a los enemigos del pueblo trabajador y confrontar abiertamente las políticas regresivas del Abelardo de la Espriella, exige la más amplia unidad del pueblo y la más firme voluntad de lucha, por ello no se debe poner como condición participar en la próxima farsa electoral, el pueblo no puede dividirse por las intrigas y aspiraciones de los grupos y partidos políticos.
El proletariado revolucionario apoyará y marchará en la primera línea en el impulso, preparación y organización de los Encuentros y las Asambleas Populares para que sea desde allí donde se resuelva cómo conquistar las reivindicaciones populares o atender los problemas del pueblo trabajador; porque ellos demostraron en el 2019 y especialmente en el 2021 que son las formas adecuadas para el ejercicio de la democracia directa del pueblo y los embriones del verdadero Poder Popular, en oposición a la falsa y mutilada democracia de los ricos y al poder de los explotadores.
¡Impulsar los Encuentros y las Asambleas Populares!
¡Ni el Estado, ni los politiqueros, solo el pueblo salva al pueblo!
Comité Ejecutivo – Unión Obrera Comunista (mlm)
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