Saturday, April 13, 2024

No dejemos de hablar de Palestina, no dejemos de movilizarnos por Palestina


No dejemos de hablar de Palestina, no dejemos de movilizarnos por Palestina 1
Día Mundial del Reciclador – 1 de Marzo 2024 Colombia

Han pasado ya más de 6 meses desde el inicio de la ofensiva criminal contra Palestina, que ha dejado a miles de muertos y a un pueblo mermado física y espiritualmente. Israel no se detiene en su intención de aniquilación del pueblo palestino y por el contrario, los ataques se vuelven más fuertes, crueles, desmedidos y descarados. Y apenas han pasado unos cuantos días desde que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara una declaración vinculante que exige el alto al fuego en Gaza y la eliminación de los cercos que impiden el ingreso de ayuda humanitaria a Palestina; el sionismo y los Estados que lo apoyan, obviamente han pasado por encima de esta orden, mientras a nivel mundial se exigen acciones contundentes a los gobiernos, como sanciones económicas y el rompimiento de relaciones con Israel.

Casi 200 días de horror que han sufrido nuestros hermanos, un genocidio a gran escala que ya ni siquiera los medios pueden negar, optando mejor por no hablar de ello, mostrarlo someramente detrás de alguna noticia de actualidad y aislando a la mayoría del pueblo trabajador de la verdad. Por eso, esa otra parte de proletarios que siente como suyo el sufrimiento de los hermanos palestinos y son conscientes de lo que está sucediendo, tienen la responsabilidad de solidarizarse, informar, difundir y rechazar el genocidio, estamos obligados a no dejar de hablar de Palestina.

Y no dejar de hablar de Palestina significa también manifestarse contra el genocidio, denunciar a los asesinos, exigir acciones inmediatas de los gobiernos, desmentir los engaños de los imperialistas, repudiar los bloqueos a la ayuda humanitaria, honrar la memoria de los caídos y demostrar en todo momento y lugar, que respaldamos plenamente al pueblo palestino y estamos contra el sionismo asesino.

Lejos de cualquier intención de detenerse, los sionistas con la complacencia y apoyo de los imperialistas, aumenta el aniquilamiento étnico en Gaza y Cisjordania. La cantidad de muertos que ha dejado este genocidio ha superado tristemente todos los registros de los grandes conflictos del siglo XX; si pueden imaginarse llenar 3 veces el Movistar Arena de Bogotá, una de estas con solo niños, pueden hacerse una idea de las más de 32.000 personas, de los 13.800 niños y de las 8.900 mujeres que han sido asesinadas desde octubre pasado, según información oficial de las embajadas palestinas. Las cifras son horrendas, pues involucran también más de 80.000 heridos, 8.100 desaparecidos, casi 2 millones de desplazados, 140 periodistas, 484 médicos y 225 miembros de organizaciones humanitarias.

Y es que es necesario hablar de las atrocidades y la forma en la que se ejecuta este genocidio. Para el 26 de marzo la relatora especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos, Francesca Albanese presentó su informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU titulado Anatomía de un genocidio, en el que comprueba algunas de los hechos que ya eran conocidos demostrando ante el mundo que Israel no se “defiende”, sino que, sistemáticamente viene acabando con el pueblo palestino, Albanese al resaltar que durante 76 años Israel ha sometido y oprimido a los palestinos con el auspicio de occidente (léase imperialismo), declara que: El mundo ve ahora el amargo fruto de la impunidad concedida a Israel. Ha sido una tragedia anunciada.

El genocidio se ha venido ejecutando con sevicia desde el inicio utilizando 25.000 toneladas de explosivos (equivalente a 2 bombas atómicas) para arrasar brutalmente con casas, hospitales, escuelas, refugios y templos. Hoy, casi 200 días después, se han podido evidenciar las formas escalonadas de aniquilar al pueblo palestino.

Además de las operaciones militares directas de las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) con los bombardeos, se encuentra la acción de los colonos en la zonas urbanas y rurales que antes acosaban y desplazaban por su cuenta a los palestinos, según el informe de la relatora italiana, ahora son armados por el ejército y respaldados jurídicamente para ejecutar homicidios y apropiarse de viviendas, terrenos y cultivos que posteriormente son legalizados por sus propias leyes, lo que implica la colonización y el despojo violento del pueblo, y con ello, el desplazamiento.

A esto se le suma la intención de acabar también espiritualmente con Palestina, con varios actos violentos más allá de masacrar civiles. La destrucción premeditada de los templos, de las viviendas, de las escuelas, de las universidades y los hospitales, unido a la privación del agua y la energía, desquebrajan salvajemente la vida de los palestinos, socaba sus esperanzas y los expone a una muerte lenta; especialmente los asedios a hospitales, violando las más básicas reglamentaciones de la guerra causando un efecto desastroso, al destruir la infraestructura para poder atender enfermos y heridos, asesinar al personal médico y sitiar las zonas aledañas.

Por si no fuera suficiente, el pueblo palestino debe soportar la forma en la que soldados de las FDI continuamente se burlan de su desgracia, con bailes sobre las ruinas de las casas, grabando despreciables escenas jactándose de sus acciones y absurdos comerciales de TV; sus videos de redes sociales con discursos anti palestinos, se unen con las declaraciones racistas de los gobernantes israelís y con la educación totalmente violenta de sus niños, enseñándoles a odiar palestinos desde pequeños. Y qué decir de las trampas puestas con total sevicia al ordenar traslados a “zonas seguras” para luego ser bombardeados, o de utilizar las ayudas arrojadas desde las aeronaves en zonas abiertas para disparar criminalmente contra quienes buscan algo de harina para hacer pan, y el bombardeo de campos de refugiados donde en su mayoría se encuentran niños.

Tal y como lo declaran en la ONU —siendo esta una institución al servicio del imperialismo— nos encontramos ante el primer genocidio mostrado en tiempo real. Y es que a diario se puede ver cómo actúa el sionismo y el imperialismo; un genocidio que no se puede ocultar y que descaradamente se adelanta, ante los ojos de las organizaciones internacionales, con el respaldo material de las potencias y ante el silencio de otro puñado de países, que al final son cómplices.

Pero también se ha hecho sentir el rechazo de millones de personas alrededor del mundo, lo que muestra tangiblemente que el apoyo al pueblo palestino ha crecido, que los pequeños grupos monopolistas y guerreristas no representan a la mayoría. Desde organizaciones sociales defensoras de derechos humanos, hasta organizaciones políticas comunistas y revolucionarias se manifiestan en las calles para presionar a sus gobiernos a tomar parte contra Israel, trabajadores bloquean la salida de embarcaciones con municiones hacia la franja de Gaza y se denuncia con acciones directas a los políticos y empresarios que respaldan el genocidio.

Ante la ausencia de una organización comunista internacional, que dirija todo el caudal revolucionario hacia el objetivo de detener el genocidio con el poder del proletariado desde cada país, el camino que se debe seguir recorriendo es el de la movilización, insistiendo desde nuestra capacidad a que se tomen las medidas más radicales contra los gobiernos que apoyan a Israel, aumentar la presión también con el poder de las huelgas y no renunciar a las manifestaciones de solidaridad. Este Primero de Mayo, el Día Internacional de la Clase Obrera, debe ser también un motivo más para salir a movilizarse ¡Contra el genocidio del pueblo palestino y la explotación mundial capitalista!

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