México. La guerra contra el pueblo en nuestro país adquiere muchas dimensiones y formas, según la agenda y los intereses específicos de los actores detrás de cada conflicto. En Chiapas, la activista y defensora de derechos humanos, Poulette Celene Hernández, fue atacada por sujetos desconocidos el pasado 8 de febrero en su domicilio, ubicado en el municipio de Tonalá. Los hechos fueron denunciados por distintas organizaciones democráticas de todo el país en una alerta urgente. La compañera Poulette es abogada y brinda sus servicios profesionales acompañando a mujeres y pueblos indígenas en el estado de Chiapas ante el incremento de la violencia del régimen y los grupos armados, lo que se ha recrudecido con los trabajos del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT). En la CDMX, fue detenido el activista Leobardo Hernández Bernal por elementos de la policía de la ciudad el pasado 14 de febrero. Leobardo es integrante de la comunidad Otomí residente en la CDMX y del movimiento en defensa de su derecho a la ciudad y la vivienda digna, entre otros. Luego de una serie de movilizaciones, Leobardo fue puesto en libertad el mismo día. En Oaxaca, activistas y organizaciones han denunciado que el gobierno del estado mantiene una actitud distante a los pueblos en medio de múltiples denuncias donde en materia de justicia y reparación del daño se niega a dar cumplimiento o aceptar las recomendaciones emitidas por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO). En ese sentido, la Corriente del Pueblo Sol Rojo denuncia que expedientes recomendatorios como el 05/2018 (detención arbitraria y tortura contra activistas), 01/2023 (desaparición forzada del Dr. Ernesto Sernas García), y 14/2025 (desplazamiento forzado de indígenas Triquis de San Miguel Copala) no están siendo atendidos por el gobierno oaxaqueño, el cual ha priorizado asuntos innecesarios como el circo de la revocación de mandato que evidenció el hartazgo popular ante la farsa electoral y sus instituciones burguesas. A nivel nacional, diversos sectores del movimiento popular impulsan procesos de reorganización de carácter reactivo (rindiendo culto a la espontaneidad), pero sigue siendo urgente poner el dedo en el reglón: no se necesita la “unidad a toda costa” que promueven el oportunismo y el revisionismo como unidad superficial y formal. Se requiere la unidad con principios y la unidad en la acción, como unidad más alta y objetiva. Solamente así podremos construir el Frente Único –capaz de frenar la guerra contra el pueblo, y el Frente Anti-imperialista –capaz de unificar a las fuerzas progresistas, patrióticas y antiimperialistas bajo las banderas de la autodeterminación y la liberación nacional de nuestro pueblo. ¡Alto a la guerra contra el pueblo y el terrorismo de Estado!

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