- Revolución Obrera

Es evidente durante lo que va del año, que la avanzada del imperialismo estadounidense es cada vez más descarada y agónica, comportándose como si tuviera derecho divino sobre cualquier territorio en la Tierra. Esto se demuestra con lo acontecido en enero con la intervención en Venezuela y las amenazas e intromisión en Colombia, desde febrero con los ataques a Irán, a la vez que tiene su relación cómplice con el Estado sionista y genocida de Israel, actuando como una especie de mecenas del genocidio al pueblo palestino, siendo ya más de 72 000 las vidas segadas desde 2023 solamente en Gaza, sin contar el resto de la Palestina ocupada como Cisjordania y aldeas a lo largo y ancho de todo el territorio palestino.
Respecto al estado de la situación en el Estrecho de Ormuz (entre Omán e Irán), al mismo tiempo que se normaliza el tránsito para aliados y amigos por parte de los persas, ahora comienzan a efectuarse transacciones en yuanes como venía anunciándose, sonando fuertemente el caso de India a través de ICICI, uno de los bancos más grandes del país. Esto demuestra nuevamente que el imperialismo chino no es inofensivo por ser más calculador y no involucrarse militarmente en el conflicto, sino que es incluso más peligroso porque lo hace vendiendo armamento a países como Pakistán y comprando deuda de diferentes países, incluido el propio Estados Unidos, de manera que refuerza su posición como potencia imperialista y su hegemonía regional. A su vez, en los últimos días Emiratos Árabes Unidos ha mantenido negociaciones con Estados Unidos para solicitar un rescate financiero en caso de que la guerra con Irán se prolongue demostrando, una vez más, que la burguesía del capital financiero internacional, y particularmente de los imperialistas, necesita de estas guerras para su supervivencia como clase dominante.
Como siempre, es la clase obrera y los pueblos del mundo quienes pagan el precio de la guerra. En el caso de Estados Unidos, a la crisis económica ocasionada por el excesivo gasto militar del Estado burgués y el régimen reaccionario de Trump y la deuda adquirida para mantener sus ofensivas, se suman además los efectos del cierre en el Estrecho de Ormuz, con los altos precios de la gasolina y diferentes alimentos como la carne, que ya empiezan a apretar el bolsillo del pueblo trabajador estadounidense, creando un descontento generalizado en todo el país, además de las protestas adelantadas durante todo el año por las políticas intervencionistas. A su vez, el proletariado iraní se encuentra en una situación de incertidumbre total producto de los bombardeos que han sufrido, temiendo que su casa, su escuela o su centro de trabajo sea el próximo «daño colateral» destruido, junto con sus seres queridos. Pese a la cohesión nacional propia de un país con tradición milenaria y relativa homogeneidad cultural, la moral y la confianza hacia el régimen de los ayatolás va mermando con el paso de los días, y se hace cada vez más necesaria la dirección revolucionaria allí y en todo el mundo para la resistencia y liberación del proletariado.
Entre tanto, comisiones de ambos países se reunieron con mediación de Pakistán en ese país el 7 de abril, estableciendo un alto al fuego y cese de hostilidades de dos semanas, para tratar de adelantar una salida negociada a la guerra, sin mostrar avances reales hasta el momento, más allá de declaraciones de funcionarios que no significan ninguna victoria o tranquilidad para el pueblo trabajador, como es costumbre de la diplomacia burguesa. En medio de este periodo, el Estado sionista y genocida de Israel siguió atacando en la región al considerar que este alto al fuego no los incluía a ellos ni al Líbano, por lo que tenían carta abierta para sus crímenes de guerra.
Los enfrentamientos en el sur del Líbano entre el ejército de ocupación israelí-sionista y Hezbolá y el ejército libanés, además de otras milicias armadas, entró según el papel en una tregua de 10 días, que por supuesto los sionistas no han respetado. Israel ha mantenido lo que denomina una «zona de amortiguación militar» de un área aproximada de 10 kilómetros en la frontera con la Palestina ocupada, misma zona que viene siendo señalada de esta forma por lo menos desde hace 20 años, cuando Israel comenzó de forma más evidente sus planes de expansión territorial en ese país, como excusa para mantener su presencia colonialista en un país soberano como lo es el libanés (ataques que tienen su antecedente más inmediato en el año 2022). Por otro lado, sumado al cierre del estrecho por parte de Irán, ahora EE. UU. estableció un bloqueo naval contra los iraníes.
No podemos olvidar que el imperialismo estadounidense, aunque sea el principal enemigo del proletariado mundial (sin ser el único), no es invencible, o en palabras del maestro Mao Tse-Tung: “… el imperialismo norteamericano exhibe una gran fuerza, pero en realidad no la tiene. Políticamente es muy débil, porque está divorciado de las grandes masas populares y no agrada a nadie; tampoco agrada al pueblo norteamericano. Aparentemente es muy poderoso, pero en realidad no tiene nada de temible: Es un tigre de papel”
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