Revolucion obrera Colombia

Desde el 1° de Mayo la Central Obrera Boliviana inició un paro general indefinido por demandas salariales, contra la escasez de combustibles y el desabastecimiento; un movimiento que fue escalando hacia mediados de mayo, y hoy se vienen desarrollando fuertes protestas, donde los obreros, campesinos, indígenas, mineros y estudiantes han salido masivamente a sentar su voz de protesta contra el gobierno burgués de Rodrigo Paz, servil a EE.UU. e Israel. Incluso, las protestas ya han impactado a nivel internacional.
El imperialismo estadounidense señaló como golpe de Estado el levantamiento. El gobierno del reaccionario Milei, de Argentina, apoyó a Paz con un avión militar que supuestamente transportaba alimentos, algo contradictorio cuando a la clase obrera argentina le toca comer carne de burro para sobrevivir. Hay denuncias del movimiento en Bolivia que acusan que la ayuda de Milei consistió en armas para reprimir. En cuanto al gobierno colombiano, el presidente Petro denominó la lucha como una insurrección popular, llamó al diálogo y en las últimas horas se han roto las relaciones, siendo los embajadores de ambos países expulsados.
El gobierno boliviano, que es abiertamente pro-estadounidense, aplicó una serie de políticas que afectan seriamente a la clase obrera y los campesinos. Una de ellas es la Ley 1720, una reforma agraria que pretende aumentar los impuestos a los pequeños propietarios y otras imposiciones que los afectan llevándolos a vender sus propiedades a grandes propietarios de tierras. Otra de las afectaciones ha sido la alta inflación durante 2025 que, se ha mantenido en 2026 aun cuando se ha frenado la tendencia al alza afectando el poder adquisitivo del pueblo.



Asimismo, el alto costo de vida se agudizó por una decisión que tomó el gobierno de retirar el subsidio a los combustibles, lo que llevó al aumento de los precios de los alimentos y el transporte. A esto se añade que la gasolina que se está vendiendo es de baja calidad y está dañando automotores. Y de remate, lo que hizo estallar la indignación popular es la reforma constitucional que el gobierno viene impulsando con el fin de entregar los hidrocarburos y la minería a las multinacionales imperialistas; reforma que el FMI ve con buenos ojos para volver a someter a Bolivia.
Esas son las razones que han desatado la ira de las masas en ese país, e incluso el planteamiento mayor del movimiento en estos momentos es derrocar al actual gobierno burgués. Algo que ha caracterizado por años al movimiento de masas boliviano es su nivel de organización y conciencia de lucha. A pesar de que en el país no exista un partido de la clase obrera y la influencia de los comunistas sea marginal, la dirigencia de las diferentes organizaciones sociales que están al frente del levantamiento popular han adquirido la conciencia de que la única forma de avanzar es con la lucha revolucionaria de las masas. Igualmente, durante las protestas se han podido observar Asambleas Populares en las ciudades, con masas conscientes y organizadas, con dirigentes que no ceden a pesar de que el gobierno ha intentado negociar por aparte con algunos de ellos para dividir el movimiento. La decisión que ha tomado la mayoría de las organizaciones es derrocar al gobierno actual.


Algunas de las organizaciones más destacadas en su actuación son la Federación de Campesinos Túpac Katari, la Central Obrera Boliviana, los mineros organizados en cooperativas, el movimiento indígena de Ponchos Rojos y algunas juntas vecinales de La Paz y El Alto. A medida que han crecido las protestas, han venido uniéndose los sindicatos de transportadores, los estudiantes y el magisterio que ya había protestado en abril y ha vuelto a las calles.
Algo para resaltar es que existe una coordinación, planeación y objetivos claros en las protestas. Las organizaciones tomaron sitios estratégicos del país, cerraron las vías nacionales, tomaron las ciudades más importantes y donde se encuentra el centro político. También han tomado aeropuertos, como es el caso del aeropuerto de Chimoré, en el Trópico de Cochabamba, donde campesinos cocaleros lo ocuparon para evitar desembarcos de una posible operación entre la DEA y el gobierno boliviano para secuestrar al dirigente del Movimiento al Socialismo, Evo Morales. Asimismo, los mineros usaron dinamita para defenderse de la fuerte represión estatal; los Ponchos Rojos han anunciado que si es necesario, se levantarán en armas contra el gobierno; incluso las masas han tomado algunas estaciones de policía y los policías no han puesto resistencia. Todo esto muestra una profunda crisis social y política donde el pueblo no quiere seguir viviendo como antes y quiere derrocar al presidente Paz pero aún no es consciente de que debe destruir el viejo Estado de los explotadores para instaurar el suyo propio y, por tanto, la dirección del movimiento está en manos del reformismo cuya máxima aspiración es cambiar de gobernantes.
Los comunistas saludamos y nos solidarizamos con este levantamiento que se está presentando en Bolivia. Enviamos todo nuestro apoyo a los obreros, campesinos e indígenas que están dando su vida para derrotar al gobierno burgués servil al imperialismo yanqui y a los sionistas.
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