Cumbre Xi Jinping – Trump: dos imperialismos, una enfermedad

revolucion obrera - colombia
Entre el 13 y el 15 de mayo, Donald Trump visitó China con la delegación estadounidense, compuesta por funcionarios gubernamentales y los CEOS -Directores Ejecutivos- Jensen Huang y Elon Musk, de Nvidia y Tesla respectivamente, además de representantes de otras empresas como Apple, Citibank y Boeing. Llegaron a Beijing, donde fueron recibidos con celebraciones por Xi Jinping junto a los altos cargos del Estado, en medio de los preparativos de la gran cumbre imperialista que se realizó durante estos días para trazar el nuevo orden de las zonas de influencia y los intereses económicos de ambos países.
Como parte del acto oficial entre el representante político del imperialismo estadounidense, Donald Trump, y a su vez Xi Jinping del socialimperialismo chino, la agenda mediática estuvo marcada por una fuerte narrativa de toma de decisiones estratégicas y control geopolítico, como si el mundo les perteneciera. En palabras de Xi Jinping: «El mundo se encuentra ante una nueva era. El mundo nos observa y necesitamos dar mensajes claros e inequívocos».
Al mismo tiempo, Donald Trump se deshizo en elogios ante el imperialista chino, que vende el capitalismo chino como lo más avanzado del socialismo: «Es un honor estar contigo. Es un honor ser tu amigo y la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca antes». Demostrando que aquellos «expertos geopolíticos» que plantean la situación actual a partir de la multipolaridad o el «mundo multipolar», solo practican gimnasia mental para evitar hacer el análisis de clase: se trata del viejo y bien conocido fenómeno del imperialismo como fase superior y última del capitalismo ya tan estudiado por los maestros del proletariado y que, como parte de su estratagema, siempre trata de mostrarse como el «mal necesario que hace lo que se debe hacer», sin que sea necesario en todos los casos el uso de la bota militar (como sí lo hace EE. UU. y en menor medida China).
Durante la cumbre, la disposición de las mesas entre el capital financiero fue la de sentar al CEO o representante de la empresa estadounidense con su contraparte china. De este modo, el CEO de Tesla fue sentado junto a ejecutivos de BYD, la empresa rival de capital chino. La misma disposición se repitió con Cargill y su contraparte china COFCO, Citibank y el ICBC, Apple con Huawei, y a su vez Boeing con Comac. Esta disposición y la presencia de estos personajes solo reafirmó el carácter de negociación de recursos, mercados y reparto de zonas de influencia como quien se reparte el botín de un robo, con el fin de apaciguar las contradicciones de una inminente guerra interimperialista.
En pocas palabras, de lo que se trata esta cumbre y la relación o el conflicto es nada menos que el de dos imperialismos, síntomas de una misma enfermedad que es el capitalismo, de la cual deberá sacudirse triunfante la clase obrera a nivel mundial, no solo para erigirse victoriosa ante los opresores, sino para salvar a la humanidad de su colapso y desaparición.
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