
En días pasados, circuló una carta donde se expresó la preocupación por la interferencia de altos funcionarios estadounidenses, incluido Trump, en las elecciones presidenciales de Colombia, apoyando públicamente a Abelardo de la Espriella, candidato considerado por los 9 firmantes, contrario a los intereses de Estados Unidos y potencial amenaza para el país. En la carta se señala que esta interferencia incluye amenazas veladas sobre apoyo comercial y de seguridad, violando principios al decir de ellos de «soberanía nacional y derecho internacional» y se detallan los antecedentes cuestionables de De la Espriella, sus vínculos con organizaciones terroristas como las AUC, implicaciones en lavado de dinero, y sus actividades para bloquear extradiciones y promover indultos para dirigentes paramilitares.
Pero, además, la carta es una muestra de que es real esa interferencia encabezada por el mismísimo Trump, que efectivamente mueve sus fichas geoestratégicas para sus intereses económicos y guerreristas. Esto solo demuestra una vez más que son los que tienen el poder económico los que a su antojo mueven sus peones, dejando ver que el discurso de independencia y democracia en Colombia, no es más que un velo burgués para garantizar su dictadura perfecta.
A esto se suma el prontuario que la carta menciona del inflado candidato De la Espriella, que incluye cargos por financiamiento y apoyo a organizaciones terroristas, como su presunta relación con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)—organización designada como terrorista por EE. UU. — y asesoría a líderes paramilitares lo que podría derivar en cargos relacionados con apoyo y promoción de actividades terroristas, con sanciones penales y económicas como el ser incluido en listas de terroristas. Su prontuario también cuenta su responsabilidad por blanqueo de dinero, si se encuentra culpable, puede resultar en condenas penales con multas severas y privación de libertad. Claro, eso en el escenario de que realmente la justicia burguesa estadounidense actuara, asunto que se pone en duda máxime cuando Trump indultó al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, declarado culpable por un jurado estadounidense de conspirar para importar cocaína a Estados Unidos en un amplio caso de narcotráfico.
Aquí lo cierto es que el pueblo colombiano se enfrenta a la posibilidad de tener un presidente narcotraficante, corrupto, misógino, defensor de paracos y en definitiva un ultraderechista que ejercerá una dictadura más abierta contra el pueblo, y aunque esta carta no haga más que ratificar lo que sabemos de este personaje, queda apenas como una prueba más, porque la justicia burguesa y sobre todo el poder que ejerce Trump no toca a sus peones.
El trabajo ahora es desde abajo, con la organización consciente del pueblo, para continuar exigiendo y defendiendo sus derechos bajo el gobierno tanto de Cepeda como De la Espriella, pero sobre todo para, en un eventual gobierno del ultraderechista, responder con la fuerza organizada y directa al terrorismo de Estado que seguramente se agudizará con él, porque el desprecio que De la Espriella siente hacia nosotros los desposeídos es plenamente correspondido y mutuo, y no estaremos dispuestos a permitir que sigan con su intimidación para desmovilizarnos y mucho menos a poner la otra mejilla.
No comments:
Post a Comment