Monday, March 16, 2026

A propósito de la reciente «Cumbre Contra las Drogas»

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A propósito de la reciente «Cumbre Contra las Drogas» 1

En días pasados se realizó la llamada «Cumbre contra las drogas» en Estados Unidos a la que asistieron los presidentes y representantes de Argentina, El Salvador, Ecuador, Panamá, República Dominicana, Costa Rica, Paraguay, Bolivia, Trinidad y Tobago, Chile y Honduras. Curiosamente, no fueron invitados los presidentes de Brasil, Nicaragua, México y Colombia.

La «Cumbre» muestra dos aspectos de la política imperialista yanqui que los proletarios debemos tener en cuenta:

En primer lugar, es claro que no fueron invitados los representantes que no son muy afines con el genocida Donald Trump. Es decir, se trató de un evento de sus más serviles aliados; por consiguiente, no se trataba de discutir sobre las drogas y los cárteles del narcotráfico, sino, de cómo afianzar el control militar en la región por parte de Estados Unidos ante la ofensiva económica de los imperialistas chinos en la región. Por eso la reunión tenía también el nombre de Cumbre Escudo de las Américas.

Si realmente hubiera sido un evento para discutir sobre el problema del narcotráfico habrían invitado a Colombia y México que son los países de América Latina que tienen mayor peso en la producción y comercio de sicotrópicos.

En segundo lugar, esa no invitación tiene una respuesta clara y contundente: el gobierno de Estados Unidos y aparatos como la DEA y la CIA, tienen una larga historia de acuerdos con los cárteles del narcotráfico como se sabe por los estudios y los múltiples casos en que los miembros de la CIA se han visto implicados por décadas. Es decir, los aparatos de inteligencia norteamericanos son el principal cartel del narcotráfico de las Américas.

Por eso a la burguesía y al gobierno de Estados Unidos les conviene mantener este negocio en la ilegalidad porque aumenta la ganancia ya de por sí extraordinaria, a la vez que les permite a los monopolios imperialistas la venta permanente de armas, y de remate, es un buen pretexto para afianzar el control económico, político y militar en la región. Es un negocio redondo al que no están dispuestos a renunciar.

Pero la prensa oficial oculta estos hechos y se han dedicado a comentar los trinos intercambiados entre Trump y Petro, sobre lo cual hay que decir también unas palabras.

Se supone que en la reunión de hace unas semanas Petro y Trump acordaron un plan de acción común para combatir las rutas del narcotráfico que salen de Colombia y pasan por Venezuela; en particular, para combatir al ELN a solicitud de Gustavo Petro; siendo esta una actitud servil que invitaba a la intervención armada abierta de las fuerzas yanquis, además de una vergüenza para quien se ha manifestado no solo en contra del imperialismo yanqui sino, además, de su política antidrogas.

Actitud servil frente a la cual Trump responde con desprecio, y el hecho es que, ante los reclamos de Petro por no ser invitado a la Cumbre, se excusa diciendo que sí estaba invitado, pero se presentaron problemas; una mentira para salir del impase después de que Karoline Leavitt, la vocera de la Casa Blanca, le expresara a los medios que el presidente colombiano no había sido invitado porque no había mostrado el nivel de cooperación necesario. No se puede olvidar que Trump ha calificado a Petro en varias ocasiones como criminal y líder del narcotráfico. Es decir, mientras más se arrodille Gustavo Petro mayor es el desprecio del genocida Donald Trump.

En conclusión, quienes gobiernan Estados Unidos no solo son los principales criminales que bombardean y asesinan pueblos y arrasan países, sino que además son los mayores narcotraficantes del continente. Por eso el servilismo de los gobiernos latinoamericanos frente al imperialismo yanqui es indigno.

A los imperialistas no se les invita a invadir los pueblos, a los imperialistas hay que combatirlos hasta expulsarlos derrotando a la vez a las clases cipayas que los apoyan.

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